Empresas tecnológicas y censura: El peligro para nuestra sociedad

Empresas tecnológicas y censura: El peligro para nuestra sociedad

Empresas como Facebook o Google se han vuelto vitales para nuestras vidas, pero ¿En qué medida es bueno que censuren lo que se transmite en sus servicios?



Las grandes empresas tecnológicas de nuestro tiempo, como Facebook, Google, Apple, Amazon o Microsoft, se han vuelto una parte vital de nuestra sociedad. Son empresas cuyo impacto cultural, económico o incluso político ha llegado a ser tan grande, que es impensable hoy la vida sin los productos y servicios que estos brindan. Esto, naturalmente, les ha dado un enorme poder e influencia, capaz de moldear las ideas de las personas y definir los grandes eventos. Solo hay que ver el impacto que tuvo las redes sociales en la expansión de la Primavera Árabe, o los “Fake News” en las elecciones presidenciales de EE.UU. para comprobarlo. Pero no debemos olvidar que estas, al final del día, son empresas manejadas por personas que buscan beneficios, que tienen sus propias ideas y prejuicios (como todo ser humano), y que es normal que busquen delimitar que se transmite o no en los servicios que ofrecen. ¿Cómo nos afecta que redes sociales tan importantes como Facebook o empresas como Apple determinen qué puede o no transmitirse en los productos que ofrecen?

Comencemos con un par de ejemplos. Facebook es una red social que, al día de hoy es usada por 2167 millones de usuarios en todo el mundo, más de 1/3 de la población mundial; sólo en los Estados Unidos, es usado por el 81% de la población; estos datos, por sí solos, nos muestran la gran importancia que esta sola empresa puede tener al ser usado por una parte tan importante de la sociedad, y la enorme influencia que le da a esta empresa al decidir por sí sola que puede mostrarse en su red social. Ya el año pasado, The Guardian (según nos reseñan en Xataka), publicaba la guía que usan los moderadores de Facebook para determinar qué se publica y que no, mostrándonos lo difícil que puede llegar ser esta labor, y lo fácil que puede caer en lo subjetivo la censura de esta red o en errores por parte del algoritmo que ayuda a esta labor, y que más de una vez ha generado polémica al censurar fotos solo porque contienen desnudos o violencia, sin importar su valor artístico, periodístico o histórico.

iPhone de Apple
Apple ha quedado como ejemplo de cómo las empresas han preferido adaptarse a la censura China. Foto de Xavier Wendling

Apple, por su parte, también es un ejemplo de los peligros de la censura. Sus iPhones e iPads son de los productos mas populares y vendidos en el mundo, usado por millones de personas en todo el globo. Ante esto, que la empresa haya preferido adaptarse a las leyes Chinas eliminando aplicaciones VPN, prohibiendo apps de medios como The New York Times o eliminando la apps de redes sociales como LinkedIn sin haber protestado siquiera, son un ejemplo del peligro de una empresa de alcance mundial que se adapta a leyes de regímenes totalitarios que violan la libertad de expresión.

Estas grandes compañías tecnológicas tienen un enorme alcance en la población mundial, y el paso de los años ha demostrado su capacidad de influenciar a las masas. Las elecciones de Estados Unidos, donde salió ganador Donald Trump, en parte, gracias a la ola de “Fakes News”, el uso por parte de su campaña de enormes base de datos para definir mejor la campaña en línea (les recomiendo este documental de DW para mas información), o el uso de las redes sociales para desprestigiar a los rivales políticos en años recientes, demuestra la necesidad de que la sociedad busque maneras de delimitar el contenido en las redes sociales, que no ponga en peligro nuestras libertades, y de no limitarla únicamente a pequeños grupos de moderadores y algoritmos de las grandes empresas, que fácilmente puede llevar a que una enorme parte de la población mundial tenga contenido censurado por los intereses de unas pocas grandes empresas y reglas de contenido y censura subjetivas aplicadas por moderadores con sus propios prejuicios.

Debemos cuidar que la censura, ya sea justificada o no, afecte a la libertad de expresión. Foto de Priscilla Du Preez

Pero no solo esto, como ciudadanos que aspiran a vivir en democracias plenas, debemos estar atentos al peligro que representa que estas empresas no solo determinen por sí solas lo que debe transmitirse o no en sus servicios, sino que impongan a todo el mundo las leyes de censura de países como China. ¿Qué será de nuestras libertades y derechos si las grandes empresas, ya no solo de tecnología, sino de entretenimiento como los estudios de cine, TV o videojuegos, imponen controles y contenidos para que puedan pasar la censura de países como China? Es hipócrita que empresas como Apple hablen de defender la “privacidad” de sus usuarios ante el gobierno de Estados Unidos, pero callen cuando el Chino les exige limitar la privacidad de los suyos.

Al final, no es solo cuestión de decir que las empresas no pueden imponer reglas de publicación a sus usuarios, sino que el impacto que esto puede tener en lo que vemos o no en Internet, y por ende el cómo definimos lo que pensamos sobre determinados temas, es algo demasiado importante como para que solo un grupo de moderados de unas pocas grandes corporaciones determine, demasiado importante como para dejar que, en búsqueda de tener presencia global, estas empresas se adapten a las restricciones contra la libertad de los gobiernos totalitarios. Como ciudadanos, debemos estar atentos y vigilantes sobre estos temas, y exigir que, al final del día, la censura de contenido violento, discriminatorio o terrorista no amenace nuestra libertad de expresión.





Comentarios


Translate »