La reina Letizia y Doña Sofía: ficción política vs realidad

La reina Letizia y Doña Sofía: ficción política vs realidad

La ficción política construida alrededor de la monarquía chocó con una dosis de realidad humana.

Esta semana se ha hecho viral un video donde la reina emérita de España, Doña Sofia, al salir de una misa en domingo de resurrección, trato de tomarse una foto con sus nietas, cuando la reina Letizia se interpuso entre ellas y las cámaras, impidiendo la foto por parte de la prensa de las tres solas. Independientemente de quien tenga la razón o no en esta riña familiar (y dudo que sepamos algo sobre esto, porque ante estas cosas no es raro que no se dé explicación oficial), lo que el mundo vio ayer en internet fue el choque entre la ficción política que se construye alrededor de la monarquía, frente a la realidad de una familia tan normal como cualquier otra.

Con el avance de la historia, el papel clásico de la monarquía, el del rey absoluto gobernando sobre sus súbditos a su libre criterio sin mayores contratiempos, desapareció (al menos en occidente). El poder real de un rey en Europa, hoy en día, es un cascaron vacío de lo que era hace solo 100 o 200 años. Por esto, ya sea que lo veamos como una modernización o un intento de sobrevivir, su papel y funciones han cambiado.

Ante sociedades basadas en los valores democráticos y guiadas por partidos y líderes políticos, que por definición estará repleta de diferentes clases sociales, ideas y formas de vida que genera divisiones normales en toda sociedad, la monarquía es vista por sus defensores como un símbolo de unidad nacional, quienes por ende deberían representar los más altos valores a los que aspira la sociedad, y a los cuales se les da cargos honoríficos, como el cargo de Jefe de Estado (vitalicio y hereditario, claro está) para el rey o reina de turno, para que cumplan su rol como un punto de unión nacional ante las diferencias que surgen naturalmente en toda democracia.

Esto genera lo que podríamos llamar una “ficción política” de una familia real perfecta feliz, armoniosa y sin conflictos, que son todo lo que el resto de la sociedad aspira a tener en sus vidas, algo necesario, y vital para monarquías que ya no poseen poder real sobre sus países, y que basan toda la autoridad y cargos que poseen en la imagen que la sociedad tiene de ellos.

Pero lo sucedido este domingo en España nos lleva a la simple realidad: por más que las monarquías aspiren a una imagen publica perfecta, siguen siendo seres humanos con conflictos, diferencias y discusiones, que, en el caso de España con la reina y la reina emérita, finalmente tuvieron su demostración pública.

Son casos como este que, por un lado, le dan un rostro humano a la normalmente fría imagen que una monarquía ofrece a sus ciudadanos, ya que demuestran que sus miembros tienen discusiones entre ellos como cualquier otra familia. Pero por el otro, nos lleva a plantearnos la pregunta de, si en una era donde hasta el celular mas barato del mercado tiene una cámara, donde casi todos tienen cuenta en alguna red social, y es difícil que una figura publica mantenga en privado algo eternamente (aun si cuenta con el apoyo de los medios de comunicación tradicionales), ¿no deberían las monarquías replantearse el cómo se relacionan con el público? ¿tratar de compaginar esa imagen de unidad que buscan representar con un rostro más humano?

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