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Superman: ¿Héroe o Villano?

Superman: ¿Héroe o Villano?

Superman es uno de los superhéroes por excelencia, el personaje que creo la imagen clásica del superhéroe del cual muchos otros personajes han nacido a lo largo de las décadas y que prácticamente todas las personas del mundo, lean comics o no, pueden fácilmente identificar. En sus más de 78 años de existencia, el héroe de Kriptón ha salvado al mundo en múltiples ocasiones, y se ha convertido no solo en un símbolo de los Estados Unidos, sino en la imagen clásica de verdad y justicia que se espera que los superhéroes representen y defiendan. Pero con el paso del tiempo, fuera de la continuidad oficial de las historias de DC Comics, hay una faceta que él ha representado: el del villano de la historia, el dictador que domina al mundo con sus superpoderes.

Desde el Superman del famoso comic Red Son, donde en vez de Kansas (Estados Unidos) el llega a la Ucrania en la URSS de Iósif Stalin y defiende los valores comunistas, al Superman Nazi del comic Multiversity, son varias las veces que se ha explorado con el temor de que pasaría si alguien con la fuerza y poderes de Superman, prácticamente indestructible para cualquier ejército o gobierno del mundo, decidiera que solo él puede gobernar el planeta, siendo en muchas de esas ocasiones Batman el que se propone a detenerlo. Cuando suceden estos enfrentamientos, no deja de ser curioso como Superman, el héroe sin mascara que simboliza la bondad y esperanza de las personas y que siempre actua a plena luz del dia es mostrado como el dictador que controla al mundo, mientras que Batman, el héroe enmascarado que se oculta en la oscuridad de la noche, que simboliza el miedo para los criminales, es mostrado como el héroe que defiende la libertad. Tambien podriamos mencionar las epica batalla entre estos dos heroes en el igualmente famoso comic de los 80 The Dark Knight Rise del escritor Frank Miller o la reciente pelicula de Batman v Superman: Dawn of Justice  de Zack Snyder, pero en estos casos las diferencias “filosoficas” entre ambos no es tan marcada, ya que son mas que nadas diferencias de como ser un superheroe, no porque uno sea un terrible dictador. Pero en cualquier caso, estas historias donde Superman abusa de sus poderes sirven como una demostración de cómo en nuestros días nos preocupan aquellos que tienen demasiado poder y el cómo pueden terminar usándolo.

Pero de todos estos ejemplos de Superman volviéndose villano, el más actual es el visto en el videojuego Injustice: Gods Among Us, donde el Joker (eterno enemigo de Batman), engaña a Superman para que, creyendo que está peleando con el monstruo Doomsday, este termine matando a Lois Lane, su esposa embarazada de su hija, y al mismo tiempo destruya Metrópolis, su ciudad, en una explosion nuclear. Asolado por la perdida y el odio, Superman mata al Joker y dejandose guiar por sus miedos de que algo asi pueda volver a suceder, se decide a hacer el mundo más seguro a cualquier precio, volviendose poco a poco en un dictador que acaba suprimiendo cualquier atisbo de libertad, y al que Batman jura detener sin violar sus principios, o sea, sin matarlo (aviso, nada de esto es spoiler, porque practicamente se cuenta en los primeros 5 a 10 minutos del juego). A este juego, que tuvo un comic que conto los años previos al juego (y que termino siendo un éxito de ventas) le recuerdo una escena que nunca olvido cuando pienso en historias de este tipo: Superman forzando una reunión entre los líderes de Palestina e Israel, y obligándolos a llegar a un acuerdo para poner fin a sus conflictos bajo amenaza de muerte.

Esta escena en particular, y razón de que haga este artículo, me llamo la atención en su momento, porque nos hace pensar en lo poderoso que es Superman, como el literalmente podría hacer lo que quiera, al punto de forzar sus principios, sus ideas del “bien y el mal” todo el mundo con poca (por no decir ninguna) oposicion. Literalmente podría destruir las armas de todo el planeta, derrotar todos los ejércitos, abolir cualquier gobierno, y hacer lo que considere correcto segun sus valores, pero al final, ¿a qué costo se lograría eso? Él podría lograr una paz, pero no sería una paz nacida del deseo de los que combaten, sino una impuesta desde afuera y por la fuerza, sería una paz que moriría tan pronto como quien la impuso salga de escena, y sería una a costa de matar uno de los elementos más importantes de todo ser humano: la libertad de elegir que queremos hacer, aun si el resultado no termina como deseamos, que es precisamente lo que los comics donde Superman es el “malo” de la historia nos quieren mostrar, un mundo bajo los ideales de paz de un solo hombre que suprimió todo derecho de opinar o actuar libremente de los demás para llegar a dicha paz. Aunque al final del dia el que Superman no intervenga en asuntos globales en las historias dentro de la continuidad oficial de los comics de DC es por cuestiones más que nada comerciales (de la misma manera que esa es la razón original de porque Batman no mata), podemos ver, con las historias donde Superman es el villano, el contraste de un Superman que impone su voluntad y la paz, y ademas, nos sirve como un ejemplo facil de entender de lo facil que es sacrificar la libertad en pos de la seguridad, y de ver como una paz nacida a la fuerza bajo la imposición de otro mas fuerte, es una paz falsa condenada a morir tarde o temprano.

¿Que podemos concluir de los saqueos en Venezuela?

¿Que podemos concluir de los saqueos en Venezuela?

La semana pasada, Venezuela quedo marcada por una simple palabra: caos. Caos monetario por la abrupta e ilógica medida de Nicolás Maduro de eliminar de golpe el billete de máxima denominación (el de Bs. 100) sin tener todavía su reemplazo en el país; caos financiero […]

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Inflacion y Petroleo: 40 años de democracia vs. 18 años de Chavismo.

Inflacion y Petroleo: 40 años de democracia vs. 18 años de Chavismo.

En la política venezolana de hoy, luego de ver a quien echarle la culpa de la actual crisis (Chávez y Maduro por parte de la oposición, la Oligarquía y el Imperio por parte del Chavismo), hay otra cosa que en tanto en tanto sale a discusión: ¿Qué fue mejor/peor, los 40 años de democracia (la mal llamada “4ta Republica”) o los 18 años de Chavismo? Con el presente artículo no me propongo a realizar un largo y exhaustivo análisis comparativo entre todos los logros y fracasos de ambos modelos políticos, sino uno breve partiendo de dos cifras que son las más usadas por todos para determinar que tan bien o mal se encuentra la economía: La inflación y los precios del petróleo. Ambos datos parten desde 1960 hasta el 2015, y en el caso de los precios del petróleo los precios del dólar están ajustados a la inflación de esa moneda de agosto de 2016, para así entender mejor el impacto en su época de los precios con cifras de hoy en dia. En ambos casos, tratare de limitarme primero a presentar las cifras y lo que considero los hechos detrás de ellas, y luego daré una breve opinión personal.

Los 40 años de democracia: 1960-1998

El grafico 1 destaca la inflación. Entre 1960 y 1972 la inflación mantuvo una gran estabilidad que, en su peor momento, solo llego al 3,24%, siendo a partir de 1975 que por primera vez supero el 10% de inflación, y manteniendo desde entonces, en líneas generales, una tendencia al alza. Es importante destacar que hay dos momentos importantes en los que se ve que la inflación venezolana presento una caída importante: durante el segundo gobierno de Carlos Andres Perez, que comenzó en 1989 con una inflación de 84,47%, y llego en 1992 a un 31,42%, y durante el segundo gobierno de Rafael Caldera, que comenzó su gobierno con una inflación de 60,82%, llego a tenerlo en 99,88%, y al final lo termino en 35,78%. En ambos gobiernos, la inflación mostro su caída luego de la implementación de sus respectivos programas económicos, “El Gran Viraje” como se llamó en el gobierno de Carlos Andres Perez, y la “Agenda Venezuela” aplicada en la segunda mitad del gobierno de Rafael Caldera.

En el segundo gráfico, observamos en el área roja los precios del petróleo tal cual se presentaban en su época (precio nominal), mientras que el área verde representa el precio del petróleo con el dólar ajustado a la inflación de EEUU en agosto de 2016. Gracias a esto, se observa que entre 1960 y 1972, el valor del petróleo se mantuvo estable en un precio promedio de $22,39 el barril a valor actual ($3,14 a valor de la época), mostrando una impresionante alza que tuvo su pico en 1980 con un valor de $109 el barril ($37,42 a valor de la época), mostrando una caída hasta los $31,72 el barril ($14,44 a valor de la época) en 1986, y manteniendo desde entonces y hasta 1998 un valor promedio de $31,04 el barril ($17,55 de la época). Cuando llegamos a 1998, el gobierno de Rafael Caldera cerro el año con un barril de petróleo que promedio los $17,60 el barril ($11,91 a valor de la época). Ahora, consideremos que todos estos precios son los presentes en los Estados Unidos, y que el valor del petróleo venezolano, al ser petróleo pesado, es menos deseable y más barato.

Mostradas estas cifras, podemos ver varias ideas importantes. Primero, que la inflación de Venezuela mantuvo una estabilidad en sus primeros 15 años de democracia luego de 1958, que sin duda ayudaron no solo al crecimiento económico visto en ese periodo, sino que probablemente tuvo un impacto a la estabilidad que logro la democracia venezolana en se periodo (entre otros factores que no son objeto de este articulo). Por el otro lado, se observa que desde entonces la inflación mantuvo una tendencia al alza, que llego en su peor momento a más del 99%, pero que en los momentos que se aplicaron los programas económicos de Carlos Andres Perez y Rafael Caldera, que buscaron, en muy resumidas cuentas, darle mayor presencia al sector privado y al libre mercado en la economía, la inflación mostro una caída importante, y a su vez, cuando no se aplicaron (en el caso de la primera mitad del segundo gobierno de Rafael Caldera), mostraron una tendencia al alza igual de importante. Con el precio del petróleo, la cuestión está en que Venezuela, en la década de los 70, obtuvo un boom petrolero que, ajustado a la inflación, fue igual de importante que el vivido en los años 2000, que también vio un aumento del gasto público, y que también llevaron a una caída igual de los precios y a varios de los mismos problemas que vemos hoy en día (gobierno dependiendo de los ingresos petroleros, endeudado e incapaz de satisfacer todas las demandas de la sociedad). La diferencia está en que, aunque los 12 años finales de este periodo se mantuvo un precio promedio de $31,04 el barril (a valor actual del dólar), y que Rafael Caldera culmino 1998 con un precio promedio de $17,60 el barril (a valor actual del dólar), la Venezuela que se vio en este periodo, aunque tenía sus problemas sociales, económicos y políticos que requerían respuestas, no degenero a los niveles de crisis que podemos observar hoy en día en el país.

El socialismo del siglo XXI: 1999-2015

Hugo Chávez llega al poder en 1999 con una inflación en 23,57%, logrando en 2001 su menor índice de inflación en 12,53%. Desde entonces, y hasta 2013, año en que murió, la inflación del país actuó en ciclos de subida y caída (aunque manteniendo una relativa estabilidad), alcanzando en 2003 (luego de los hechos de abril de 2002 y el paro petrolero de 2002-2003) un 31,09%, para luego caer a un 13,66%, y luego volver a subir a 31,44% en 2008 (luego de comenzada la crisis financiera mundial), y culminar en 2012 en un 21,07%. Desde entonces, y hasta 2015, ya bajo el gobierno de Nicolás Maduro, la inflación no ha dejado de mantener una constante y cada vez mayor alza, llegando el año pasado al 121,74%. Dado que el 2016 todavía no culmina, y que el Banco Central de Venezuela no publica cifras confiables de inflación (por no decir que no publica nada de nada), no se incluyó el presente año en la gráfica, pero distintos expertor estiman que se alcance una inflacion entre el 500% y 700% en 2016.

La llegada al poder de Hugo Chávez coincidió con un aumento de la demanda de petróleo, que llevo a un aumento de los precios a niveles históricos. En 1999, Chávez recibió el gobierno con un precio promedio de $23,89 el barril (a valor actual), y en 2008 llego a su máximo de $102 el barril (a valor actual), y aunque la crisis financiera mundial llevo a una caída del precio del petróleo, en 2012 el petróleo mantuvo un promedio de $90,72 el barril de petróleo ese año. Nicolás Maduro, por el contrario, vio coincidir su gobierno con una caída drástica del precio del crudo, que vio como paso de los $94,25 de 2013 (a valor actual), a $42,53 en 2015, y a $34,13 en promedio este año (cifra parcial).

Con los gráficos en manos, podemos decir algunas cosas de este periodo. Primero, la inflación del periodo chavista pareciera actuar en ciclos de subidas y caídas, que pareciera mantenerse relativamente controlado durante el periodo de alza de los precios del petróleo. Pero a partir de 2012 se observa como este relativo control de la inflación se rompe, y mantiene desde entonces una subida constante, cada vez más importante, que coincide con una caída pronunciada de los precios del petróleo. Claro está que la inflación y su alza actual tiene muchas otras explicaciones, como el aumento sin control del gasto público, la destrucción de la empresa privada y la producción nacional que han destruido la oferta, pero hasta el 2012 estos elementos se lograron ocultar dado que los precios del petroleo daban al gobiernos recursos suficientes para controlar los precios, la tasa de cambio del dólar/bolívar y mantener unas crecientes importaciones. Una vez cae como ladrillo los precios del petroleo, el gobierno pierde su principal y casi única fuente dólares, y con el nivel de deuda que tiene acumulado (tanto interna, como externa como la que es producto del control de cambio), no cuenta con los recursos de antes, y el maquillaje que ocultaba la inflación se perdió y ha llevado al alza que se estima llegue en 2016 a 700%.

Conclusiones

Presentadas las gráficas de los dos periodos, es hora de hacer las comparaciones. El periodo de 40 años de democracia mantuvo en sus primeros 15 años una inflación controlada a menos del 3%, y que empezó a presentar un alza importante en coincidencia del aumento de los ingresos petroleros, que llevo a un aumento del gasto público y a una inflación que en su peor momento llego a más del 99% en 1996; pero al mismo tiempo, los programas de ajuste que implementaron tanto Carlos Andres Perez y Rafael Caldera hicieron que la inflación sufriera una rápida caída. Esto contrasta con el periodo chavista, cuyo control de la inflación parece más producto de unos ingresos petroleros extraordinarios que le permitieron llevar adelante un gasto público sin control que les ayudo a ocultar el fracaso de sus medidas económicas y su real impacto en la inflación, hasta que finalmente los precios cayeron y mostraron la cruda realidad, y aun con ese “maquillaje”, la inflación siempre estuvo entre un 12,5/13% y un 30% dependiendo del momento, que constraste mucho con el 3% o menos que el periodo democratico obtuvo en su primera decada y media de existencia.

Pero el aspecto que más me llama la atención es el tema de los precios del petróleo. Primero partamos de la inflación del dólar de agosto de 2016, y comparemos los 18 años de chavismo con los 18 años finales de los 40 años de democracia. El chavismo ha tenido, en promedio, un barril de petróleo en $58,63 el barril, siendo $102 (en 2008) el mayor precio logrado en un año; mientras, los 18 años finales de democracia (1980-1998) tuvieron un precio promedio del petróleo en $46,56 el barril, siendo $109,51 (en 1980) el máximo precio logrado en un año. Hay diferencias importantes entre los dos periodos, ya que entre 1980 y 1998 la caída de los precios fue menos pronunciada que la actual, sin olvidar que el tamaño de la población y el gasto del gobierno eran menores, pero sirve de comparativa para hacernos pensar: ¿Cómo termino Venezuela en 1998 luego de 18 años de petróleo a un promedio de $46,56 el barril, y como tenemos la Venezuela de hoy luego de 18 años de un petróleo a un valor promedio de $58,63?  Es una cuestión que cada uno de nosotros debería preguntarse, siempre considerando datos objetivos sobre una época y otra, asumiendo los verdaderos logros y fracasos de cada una, y comparando cual le parece objetivamente mejor o peor.

Yo solo espero que luego de haber presentado estos datos y dado mi opinión al respecto, les ayude en esto, he incluso permita determinar cosas como ¿Qué logro la democracia en sus primeros 15 años para mantener estable la inflación?, ¿Cómo podemos repetir la caída de la inflación que tuvieron Carlos Andres Perez y Rafael Caldera en sus segundos gobiernos?, ¿es razonable que los ingresos en dólares del país dependan del petróleo, cuyos precios pueden variar tanto desde la década de los 70?, ¿Qué sucedió realmente en el periodo chavista para su relativo (aunque alto) control de la inflación y porque ya no funciona?, ¿el chavismo no cayo, con el boom petrolero de los 2000, en los mismos errores de los gobiernos de la década de los 70 y 80 pero magnificados?. Todos estos dan para sus propios estudios y análisis, y son cuestiones que la Venezuela que salga a partir de mañana debe tener en cuenta a la hora de determinar que hacer para salir de la crisis actual sin repetir los errores del pasado.

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Luego de 52 años de guerra en Colombia, 4 años de negociaciones y varios meses de campaña, eran muchos los que ya daban por sentado (en especial luego de la firma del acuerdo) que el electorado colombiano aprobaría el Acuerdo de Paz, y que una de las guerras más largas del continente tendría su final. No hay duda que la estrecha derrota del Si el día de ayer fue no solo inesperado, sino que abre dudas sobre el futuro de los acuerdos de paz. Por tal motivo, debemos detenernos a pensar las posibles causas que llevaron a este resultado.

En primer lugar, resalta la baja participación en el plebiscito. La abstención en Colombia suele rondar normalmente alrededor del 50%, y dado la importancia de este evento, se esperaba una mayor participación. No solo esto no pasó, sino que la abstención llego a un 62% del electorado. Esto significa que, aparte del impacto que tuvo el huracán Matthew en algunas zonas de Colombia, que dificultaron o impidieron votar, el grueso del electorado no vio ningún motivo que los llevase siquiera, a apoyar o rechazar el mismo, lo que ya de por si nos habla del poco valor que una parte importante de los colombianos pareciera darle al acuerdo.

En segundo lugar, en el diario El País de España se nos da un resumen de los resultados electorales por región. Básicamente, observamos que, en general, las zonas que no han sido afectadas por la guerra rechazaron el acuerdo, mientras que las zonas más golpeadas por la misma lo aprobaron. También se observa que la población joven, aquella de entre 25 a 35 años que vivió los 8 años de gobierno de Uribe, apoyo su discurso de que son un grupo terrorista que solo merece el fuego de las armas y el castigo de la justicia, más que la visión de que son un grupo paramilitar en una guerra convencional que puede acabarse mediante diálogo.

En tercer lugar, podríamos considerar que además de ocurrir el “síndrome del buen encuestado” (responder la respuesta socialmente aceptada y no la que realmente piensas) al momento de desarrollarse las encuestas que daban por ganador al si por amplio margen, también pudiera ser que el apoyo y emoción alrededor de este tratado de paz fuese mayor en la comunidad internacional que dentro de la propia Colombia.

Dadas estas causas, que podemos considerar como los hechos hasta ahora detrás de la derrota del “Si”, es momento de dar mi opinión personal.

Podemos detenernos a debatir si el Presidente Santos cedió demasiado ante las FARC (personalmente, jamás me gustó que les diesen puestos automáticos en el Congreso sin siquiera ser electos), podemos debatir si se pudo hacer un mejor acuerdo o una forma de justicia más apropiada. Pero la realidad que yo veo es simple: es muy fácil para el que vive lejos de la zona de conflicto, cómodo en su casa, el quejarse de tener que llegar a acuerdos con las FARC, de tener que darles cosas como puestos en el congreso, dinero y dejar que participen como Partidos Políticos, y hasta rechazar el acuerdo y apoyar, ya sea que lo digas en voz alta o no, el que continúe la guerra hasta la victoria definitiva contra las FARC. Pero eso es olvidar el sufrimiento de quienes están en la línea del frente, de quienes viven y mueren en el conflicto. Es muy fácil rechazar un acuerdo de paz que pondría fin a una guerra cuando no eres tú el que irá al frente a seguir luchando, y es iluso creer que no se pone el acuerdo de paz en peligro al querer renegociarlo, cuando no veo forma en que se les pueda ofrecer algo a las FARC sin que estas digan “nos están dando peor trato que antes”.

Esperemos, por el bien de Colombia, que las previsiones de quienes apoyaron el “No”, de que presionando a las FARC están aceptarán un acuerdo con peores condiciones para ellas, se llevará a cabo. De no lograrse esto, el que la guerra continúe en un futuro o que queden en un eterno cese al fuego o en una eterna tensión de si regresaran o no a la guerra (como están las dos Coreas, que técnicamente siguen en guerra desde la década de los ‘50) pesará sobre las espaldas de quienes apoyaron votar “No” al Acuerdo de Paz.

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